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14° domingo ordinario

- Explicación

Los versículos 28-30 del capítulo 11 son característicos de Mateo. Es cierto que la llamada de Jesús a seguirle, a buscar ante todo el Reino y su justicia, exige renuncias y esfuerzos, pero Jesús nos recuerda aquí que no se responde verdaderamente a esta llamada sino gracias a la acción de Dios. Además señala : (19, 26) : para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible.

- Meditación

Jesús está colmado de alegría, exulta, según una tendencia interior que no puede contener. Se dirige al Padre y proclama su alabanza. Es el grito de la filiación : Padre, del reconocimiento de la paternidad de Dios hacia todo el universo : Señor del cielo y de la tierra. Exulta porque el Padre se revela a los pequeños. Se regocija porque los hombres reconocen recibir de Dios la vida, el ser, reconocen su necesidad de ser niño. Sólo los parvulos pueden recibir la revelación de la filiación. Porque ser niño, es aceptarse dependiente, limitado, pero sin vivir este límite como una falta de ser, un atentado a su integridad.
El Padre nos revela nuestra filiación a través de Jesús, él que vivió toda su existencia viviendo con plenitud esta dimensión humana de la dependencia filial. Nos invita a aceptar que somos plenamente autónomos cuando reconocemos esta relación de filiación al Padre. Esta relación nos lleva a reconocer nuestra limitación, a reconocer que recibimos todo de Él. La madurez espiritual consiste, quizás en el reconocer esta limitación, esta necesidad y encontrar en ello nuestra fuerza ; consiste también en creer en el amor de Dios, recibirse como un don del Padre. Poder, como un niño, dirigirse a Dios diciéndole : Padre, y con toda confianza, es sentirse libre, salir de la esclavitud del miedo de la muerte.La llamada de Jesús a seguirle, a buscar ante todo el Reino y su justicia, ciertamente exige renuncias y esfuerzos, pero nos recuerda que la respuesta es posible gracias a la acción de Dios en nosotros. También dice : Para los hombres es imposible, pero para Dios todo es posible (19, 26). A los que soportan el peso de la carga, es decir los que están agobiados bajo el yugo de la Ley, Jesús les invita a aprender de Él y también promete el descanso a los que cargan con las obligaciones del Reino. El descanso no se conquista ni se merece ; es un don que se acoge. En la persona de Jesús se cumple lo que canta el salmo : el Señor sostiene a los quevan a caer, endereza a los agobiados.

- Contemplemos a Jesús, el Hijo del Padre, que nos invita a seguirlo. Entremos con sencillez en la alabanza, con una actitud de agradecimiento hacia Aquel de quien recibimos todo y que conduce amorosamente nuestras vidas.

© Sr Sophie Ramond, r.a.

01/12/2007
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