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Sr Mayi, du continent d’Amérique (en español)
Escribo estas letras a manera de relectura de lo vivido en el Capítulo. Las escribo desde lo que soy : Religiosa de la Asunción, de la generación “emergente” [1], con 37 años, ecuatoriana y con muchas ganas de entregar mis fuerzas o “más bien mi debilidad”, al Reino en la familia de la Asunción.
Escribo estas letras a manera de relectura de lo vivido en el Capítulo. Las escribo desde lo que soy : Religiosa de la Asunción, de la generación “emergente” [1], con 37 años, ecuatoriana y con muchas ganas de entregar mis fuerzas o “más bien mi debilidad”, al Reino en la familia de la Asunción.
Cristina, en su convocatoria al Capítulo nos invitaba a hacer de él una experiencia. Sólo lo vivido, lo que se anida en el corazón, se vuelve convicción, certeza. Como para varias, la novedad de este regalo que fue la participación en un Capítulo General, fue acogido con inmensa gratitud y con un gran deseo de vivir con responsabilidad el “antes”, el “durante” y el “después”. Puedo decir que, para el conjunto, fue realmente una experiencia. Personalmente, yo la recogería como una experiencia de :
Internacionalidad.- Rica, con sabor a mundo sin fronteras, a fraternidad. Que me sitúa en un contexto más amplio y en una perspectiva de Reino que va más allá de nuestras pequeñas realidades. Una internacionalidad que es motivo de gozo para todas, y por la que también pagamos el precio : escucha atenta, acogida de las diferencias, esfuerzo por “comprender” más allá de lo que dicen las palabras y dejar caer lo que es accesorio. Y cuando hablo de esta dimensión, hablo también de riqueza intergeneracional, de diversidad de pensamientos y pluralidad de experiencias.
Belleza.- De nuestras vocaciones y de la fuerza que tienen cuando se complementan. De nuestro carisma Asunción y de la vida que genera. De la liturgia celebrada, donde se pone de manifiesto nuestros dones y la riqueza cultural de nuestros pueblos para alabar a Aquel que nos congrega desde puntos tan distantes.
Responsabilidad.- De sentirme parte de un cuerpo que tiene mucho dinamismo, del que he recibido mucho y en el que hoy me siento invitada, con plena conciencia, a construir y aportar.
Testimonio.- De mis hermanas, de las que siguen haciendo posible el proyecto de Dios para la Congregación desde su disponibilidad discreta y su fe auténtica. Testimonio de las que han hecho de la animación una verdadera misión y la han vivido con una entrega incondicional. Y de las que siguen construyendo el sueño de María Eugenia con su creatividad cotidiana, en las diferentes provincias, en todos los “pequeños” espacios.
Puesta en común : de lo que somos y tenemos, de nuestras pobrezas y riquezas. De cómo la solidaridad se globaliza desde un cuerpo internacional. Y de cuánto somos capaces de entregar -hermanas, recursos- para que el cuerpo siga teniendo vida.
Maravillarme : de la acogida que tiene la Palabra y de su fuerza transformante. De lo que Dios es capaz de hacer con tan pocos medios, y de cómo desea Él servirse de nosotras, pequeñas y frágiles, para que su gloria resplandezca en nuestra debilidad.
Continúo rumiando lo que el Señor ha hecho en mí y en el caminar de la Congregación a través de esta vivencia. Y agradezco a mis hermanas de la viceprovincia por haber posibilitado este espacio de crecimiento personal y de gestación de certezas.
María Eugenia Ramírez
Provincia de Ecuador-Chili
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