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11° Domingo ordinario
Explicación
Jesús se estremece de compasión ante la muchedumbre, al igual que Dios ante su pueblo (Oseas 11, 8). La compasión de Jesús se asemeja a la de un pastor hacia sus ovejas perdidas. Surge aquí un tema esencial del Antiguo Testamento : Israel es presentado como un rebaño guiado por Dios y por los pastores a quienes les confió. Estos pastores no son todos a imitar, como lo fueron Moisés o David (Ez 34, 1-31). El pueblo de Dios conoce a guías muy indignos de su misión. Por ello Dios prometió a Israel darle un buen pastor en la persona del Mesías esperado. En este pasaje, Jesús aparece como ese Pastor divino que llega por fin para cuidar de su pueblo con el mayor esmero.
Meditación
El fragmento del libro del Éxodo propuesto en la liturgia de este domingo pone en labios de Dios la solicitud hacia su pueblo : os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Dios salió al encuentro de su pueblo, lo liberó, lo condujo hasta él, para sellar una alianza con él.
Se trata de la misma solicitud revelada en el Evangelio cuando manifiesta la compasión de Jesús, el buen Pastor, hacia las ovejas sin pastor. Jesús se siente conmovido hasta el fondo de sus entrañas, con la misma ternura de Dios hacia Israel. Pero Jesús no actúa sin asociar a los hombres a su tarea. En primer lugar pide la oración para que el Padre envíe a obreros a su mies, teniendo una mirada resueltamente positiva sobre la multitud : la mies es abundante. La muchedumbre se siente cansada y decaída, pero aspira a encontrar el pastor que le guiará. Acto seguido Jesús envía en misión a los obreros que escogió. Deben curar, arrojar a los espíritus impuros, purificar...- los verbos aluden a un ministerio de compasión-, pero también enseñar y anunciar la Buena Noticia del Reino. Los discípulos deben ante todo ocuparse de la multitud que desea encontrar a Dios, que reconoce y reconocerá en Jesús el cumplimiento de la voluntad salvadora del Padre, el pueblo heredero de la elección, Israel que acoge a Cristo.
De este modo Jesús comparte su inquietud con sus discípulos y la pone en verdad bajo la mirada del Padre, mediante la invitación a la oración. La iniciativa pertenece al Maestro, pero corresponde a los discípulos ofrecerle su disponibilidad gratuita y desinteresada. Ponerse a disposición del Padre en la oración, penetrar en la solicitud de Cristo hacia los hombres, esto es a lo que estamos hoy llamados en razón de nuestra vocación cristiana.
Jesús añade : lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. Por consiguiente, por qué no dedicar esta semana un os momentos para ponernos en toda verdad delante de Dios para recordar, con agradecimiento, todo lo que hemos recibido... y luego preguntémonos qué lugar ocupa la gratuidad en nuestras vidas : ¿cuándo liberamos tiempo para un encuentro fraternal y gratuito ? ¿Qué gesto tenemos para aliviar tal o tal prójimo de las tareas que lo absorben ? ¿Qué escucha ofrecemos a nuestros más allegados ?.... En una sociedad donde el rendimiento es un imperativo absoluto, quizá los cristianos debiéramos dar testimonio del sentido de la belleza y de la gratuidad.
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