- Accueil du site
- Prière
- Préparer dimanche
- Année liturgique 2007/2008 [A]
- Temps du Carême
- > Domingo 4° de Cuaresma
Domingo 4° de Cuaresma
Explicación
En el Antiguo Testamento, Dios se había revelado : "Yo soy el que soy" (Ex 3, 14). Este Dios- con-los-hombres entra en la historia. Jesús es El que es ; pero para darse a entender mejor, en el Evangelio de Juan, añade varios símbolos a esta expresión. En particular, declara : "Yo soy la Luz del mundo".
La luz es la primera criatura, necesaria para establecer un orden (Gn 1, 3). La luz es a veces sinónimo de vida (Salmo 36, 10). En el Evangelio de Juan las tinieblas son los símbolos de la rebelión de los hombres, del rechazo a acoger la luz.
Juan 9, 1-41 es la escenificación de la lucha entre la luz y las tinieblas.
Meditación
Juan nos narra la curación de un ciego de nacimiento, o más bien la controversia suscitada con ocasión de un milagro realizado por Jesús. Jesús ve a un ciego y los discípulos le interrogan para saber de qué pecado es consecuencia esta enfermedad. Jesús les revela que la enfermedad no es el resultado del pecado y anuncia que él, que es la luz del mundo, va a abrir los ojos del ciego, lo cual pondrá aún más de manifiesto la ceguera de sus contrarios.
Jesús amasa arcilla y con ella cubre los ojos del ciego al igual que el alfarero que modela su obra ; este gesto recuerda la creación del hombre en Gn 2, 7. Luego Jesús envía al hombre a lavarse a la piscina del enviado, la piscina que lleva su nombre. El episodio nos revela que para hacernos semejantes a él y modelarnos a su imagen, Cristo espera nuestro consentimiento. Al acoger esta nueva creación nos transformamos en epifanía de su rostro.
En lo que sigue de la narración, Jesús desaparece físicamente pero está en el centro de los interrogantes de los interlocutores del ciego y de las respuestas de éste. El ciego curado debe responder a tres preguntas : ¿Es efectivamente él ? ¿Cómo le abrió los ojos ? Y él, ¿dónde está ? Aunque puede contestar a las dos primeras, es sin embargo incapaz de decir donde se encuentra Jesús. El caso es que le queda mucho camino por recorrer antes de confirmar su fe en Jesús, antes de dar el paso del signo a la acogida de Jesús. Le queda pasar de la luz de los ojos a la luz de la fe.
Entonces se llevan al ciego para ser interrogado por los fariseos, las autoridades religiosas. La controversia se traslada entonces al hecho de haber sido curado en sábado, día de descanso. Las opiniones se dividen en torno al tema : algunos consideran que es pecador porque transgredió el sábado y por tanto la Ley ; otros piensan que la realización del milagro es signo de que Jesús no puede ser pecador... Incluso los padres del ciego son citados para pronunciarse pero ¡prefieren no pronunciarse, dejando a su hijo solo ! Creer en Jesús está un paso personal y en cierto modo también solitario. ¿Estamos dispuestos a acceder a la misma libertad que Jesús, optando por lo que da vida en lugar del conformismo estrecho, reglas o preceptos ? Libremente y por amor de Jesucristo, a pesar de las burlas o las incitaciones actuar de manera diferente ¿Estamos dispuestos a mantenernos fieles a nuestras opciones ?
Frente al signo realizado por Jesús quedan abiertas dos interpretaciones : la primera se refiere al hecho de que el acto infringe al derecho y considera que el pasado es normativo para comprender a Jesús ; es lo que ocurre con los que se consideran discípulos de Moisés. La segunda capta lo insólito aportado por Jesús... ¿Cuál es nuestra capacidad para discernir la presencia del Señor ? ¿Para reconocer los signos del Reino ? ¿Y para alegrarnos de todo aquello que favorece la vida ?
Al término de la discusión, el ciego es expulsado por las autoridades religiosas pero acogido por Jesús ante quien se prosterna en signo de adoración.
Entremos en la libertad que nos propone Jesús. Dejemos que la luz se haga en nosotros, que las actividades de las tinieblas, nuestras durezas y la estrechez de nuestros corazones, sean desenmascaradas para que seamos plenamente transparentes de la luz de Cristo. Ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz
Sophie Ramond, r.a.
Remonter
